Claude Monet, el artista de la luz

Claude Monet fue un pintor francés que se sitúa dentro del movimiento impresionista. Se considera el exponente del movimiento, así como el artista más representativo. Según algunos historiadores, sus influencias más directas las obtuvo de Camille Corot, Gustave Courbet y William Turner.

Claude Monet en una fotografía de 1889

El impresionismo

Antes de empezar con la vida y obra del artista, debemos conocer cuáles fueron las características del movimiento y su importancia en la Historia del Arte.

El impresionismo fue un movimiento artístico que surgió en Francia en la segunda mitad del siglo XIX. En él, tuvieron cabida un gran número de artistas, entre ellos, Claude Monet, Edgar Degas, Pierre-Auguste Renoir, Camille Pisarro y Berthe Morisot.

La técnica que pusieron en práctica estos artistas fue una técnica completamente innovadora, por lo que fueron censurados. El público, acostumbrado al estilo academicista, consideraba que estos nuevos artistas pintaban mal, por lo que el movimiento tardó varios años en ser asimilado.

Esta técnica innovadora consistía en los juegos de luz. Para los impresionistas la realidad no era perfecta y podía variar según la hora del día o las condiciones atmosféricas. Las figuras cambian, los contornos se emborronan y se desdibujan, cambiando de forma y color. Por ello, estos artistas quisieron plasmar los objetos mediante manchas irregulares, dando sensación de que estos se difuminaban en el lienzo.

Del mismo modo, los impresionistas defendían que debía pintarse solo que se veía. Creían que el arte debía buscar la realidad visual, no la realidad de las cosas. Descartaron usar la imaginación para rellenar aquellos aspectos que en ocasiones son invisibles y representar solo lo que los ojos perciben, es decir, nos encontramos ante una desaparición de la perspectiva convencional renacentista.

Conoce más artistas del movimiento en: Impresionismo.

Claude Monet (1840-1926)

Podría decirse que Monet fue el líder indiscutible del movimiento impresionista. Su infancia la pasó en la localidad francesa de El Havre, donde se inició en la pintura de paisaje pintando la costa normanda. Tras estudiar en la Académie Suisse de París, durante un corto periodo de tiempo, decidió dedicarse a la pintura autodidacta al aire libre, en busca del estudio de los efectos de la luz y su impresión sobre la naturaleza.

A la izquierda: Étretat, 1864. A la derecha: Marea alta en Étretat, 1865.

En el jardín de la finca que alquilaba a las afueras de París, Monet pintó Mujeres en el jardín, un cuadro de gran formato que nos presenta su forma de trabajar al aire libre y el proceso realizado para integrar a las figuras en el paisaje, pintando las sombras y las luces de colores, al mismo tiempo que nos presenta la luz del sol que se filtra a través del follaje.

En este momento pone en marcha un gran proyecto. En la primavera de 1865 comenzó a pintar una obra de gran formato, su versión de Desayuno sobre la hierba, inspirada en la obra que presentó Édouard Manet en el Salón de los Rechazados de 1863. La obra iba a exponerse en el próximo salón pero Monet abandonó el proyecto justo antes de la inauguración. Actualmente se conservan solo tres fragmentos del cuadro ya que nunca llegó a exponerse.

A la izquierda: Mujeres en el jardín, 1866. A la derecha: la versión de Monet de Desayuno en la hierba, 1865-1866.

Durante la guerra franco prusiana de 1870, Monet pasó un tiempo en Londres con su mujer Camille y su hijo. En este momento el artista se empapa de la obra de los pintores británicos como John Constable y William Turner, estudiando su singular tratamiento de la luz que oculta el contorno de las formas. Esta influencia podremos verla en los cuadros que pintará posteriormente a las afueras de Argenteuil, a partir de 1871.

Cuando vuelve a París en 1872 y se instala en el municipio cercano de Argenteuil, representa a menudo en sus obras a su mujer y a su hijo mayor Dean. En este momento, Monet desarrolla una enorme actividad artística, centrándose en la belleza de la naturaleza y la captación del paisaje. Residirá en esta localidad hasta 1877, y es aquí donde Monet aprovecha para colocar su caballete al aire libre. Llama su atención el río Sena y el movimiento de las embarcaciones en él. En las obras de este momento vemos cómo el artista trabaja con colores claros y llamativos, mostrando un domino perfecto en la técnica de la fragmentación de la pincelada y en el juego de vibraciones luminosas.

Puente de Argenteuil, 1874

En 1874, Monet expuso en el Salón de los Refusés su obra Impresión, sol naciente. Con esta obra se da inicio al movimiento impresionista. El único canal de estos nuevos artistas para exponer su obra era a través del Salón de París. El escándalo que originó la obra de Édouard Manet, Desayuno en la hierba en 1863, hizo que se creara el Salón de los Rechazados, que acabó alcanzando más éxito que el oficial, al mostrar obras más modernas.

Fue en el Salón de los Refusés, donde el crítico Louis Leroy, inspirado por el título del cuadro Impresión, sol naciente, tituló su crítica: “Exhibición de los impresionistas”, creando sin quererlo el nombre del movimiento.

A la izquierda: Desayuno en la hierba, de Édouard Manet, 1863. A la derecha, la primera obra impresionista, Impresión, sol naciente, de Claude Monet, 1872.

Tras esta estancia en el campo, Monet vuelve a París en busca de paisajes urbanos. Quiere convertirse en un pintor de la vida moderna y para ello busca diversificar su inspiración. En 1877 solicita permiso para trabajar en la estación Saint-Lazare, marcando un límite en su pintura. Este espacio era idóneo para quién buscaba esos efectos cambiantes de la luminosidad. La movilidad, las nubes de vapor… A pesar de la geometría presente en su obra La estación Saint-Lazare, en esta pintura prevalecen los efectos coloreados y luminosos de las máquinas y viajeros. Nos encontramos casi frente a la abstracción.

La Estación Saint-Lazare, 1877

Entre 1876 y 1889, Monet da comienzo a sus series, uno de sus periodos más polémicos, aunque para algunos críticos se considera la obra magistral del artista. Algunas de sus series más conocidas son la serie de la Catedral de Rouen, con un total de veinte obras, y la serie del Puente de Londres, con un total de treinta y siete. Los motivos de estas obras siempre son los mismos, la utilización de la luz y el color.

Algunas obras de la serie de la Catedral de Rouen, 1892-1894

En 1883, Monet se recluye en Giverny junto a Alice Hoschedé, su nueva esposa tras la muerte de Camille, y los hijos de ambos. Es aquí donde Monet trabajó casi con exclusividad en su jardín, llegando a crear un verdadero edén mediante las ampliaciones que iba realizando, convirtiéndose en el centro de su temática.

Monet en su jardín en 1917

En la década de los 90, Monet empezó a cultivar sus nenúfares en el jardín acuático que acondicionó en 1893. A partir de 1910, el jardín, su estanque y el puente japonés construido por el propio artista, se convirtieron en su única fuente de inspiración, dando como resultado un total de 250 obras.

Nenúfares de 1906 y 1907

En estas obras no hay sombras, horizonte o contexto, sino que toda la atención reside en el lugar en sí mismo, en los colores, unos brillantes y otros opacos, que Monet supo disponer con tanta maestría. La diferenciación pictórica de fondo y figuras también desaparece, y lo que prevalece son las pinceladas cortas y perceptibles del artista. No hay límites ni fronteras entre los componentes de la obra, ni contornos o líneas precisas, sino que se representa el alma del jardín. Monet ya no quiere representar la realidad del paisaje sino acceder a una nueva experiencia estética.

Serie de Puente Japonés, 1889

Sus Nenúfares evolucionan a medida que lo hace el jardín. Busca en ellos el efecto y la impresión perfecta. En esta serie, que repitió sistemáticamente hasta el final de su vida, el protagonismo reside en su jardín, en la luz que incide sobre él, cambiando los colores. Su pincelada aquí es mucho más suelta y libre, acercándose a la pintura abstracta.

Realizar una obra de estas características requiere de una operación y una sensibilidad más que latente en la mano del artista. La forma de captar la abstracción del jardín, el agua y sus componentes intangibles, convierten a estas obras en un referente en la historia del Arte.

Algunas de sus últimas obras en las que podemos ver claramente cómo la obra del artista tiende hacia la abstracción, resultado de la propia evolución del artista, sumado a la pérdida de visión que fue experimentando con el paso de los años. A la izquierda: Reflejos de las nubes en el agua, 1920. A la derecha: Puente Japonés, 1920-1922.

Webgrafía

https://www.musee-orsay.fr/es/eventos/exposiciones/exterior/exposiciones/article/claude-monet-1840-1926-25698.html

https://www.musee-orsay.fr/es/colecciones/obras-comentadas/pintura.html

https://www.museothyssen.org/coleccion/artistas/monet-claude

https://www.museothyssen.org/exposiciones/monetboudin

https://www.wikiart.org/en/claude-monet/all-works#!#filterName:all-paintings-chronologically,resultType:masonry

https://books.google.es/books?id=SAwaXx2XN4kC&pg=PA58&dq=impresionismo&hl=es&source=gbs_selected_pages&cad=3#v=onepage&q=monet&f=false

file:///Users/aidavanrell/Downloads/Dialnet-LaExaltacionMagicaDelPaisajeLeBassinAuxNympheesElE-5204365.pdf

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