Cómo evitar comprar falsificaciones en el mercado del arte

¿Qué es una falsificación de una obra de arte?

Una falsificación es aquella obra que ha sido realizada con el objetivo de engañar para obtener un beneficio.

En el Código Penal no existe un delito concreto contra las falsificaciones de obras de arte, por lo que cuando se procesa se hace mediante el delito de la estafa. Esto dificulta aún más la detección de estos delitos y nos pone a la cola de otros países que sí disponen de una ley para este efecto, como por ejemplo la ley en la que se prohíbe la imitación de obras de arte en Gran Bretaña, puesta en marcha en 1731.

Al mismo tiempo, debemos diferenciar una falsificación de una obra mal atribuida. Como hemos comentado, la falsificación lleva consigo de manera explícita la intención de inducir a error al comprador; por lo tanto, una obra mal atribuida no es una falsificación, sino un error en la identificación y catalogación de la pieza, algo que no puede considerarse un delito.

¿Qué debemos hacer antes de comprar?

Enfrentarnos a la compra de una obra de arte sin tener unos conocimientos básicos o sin el asesoramiento de un experto, puede hacer que nos equivoquemos y confiemos en una compra no del todo segura. Por ello, a continuación presentamos una serie de puntos que son de vital importancia para aquellos que quieran comprar una pieza en el mercado del arte.

  • El primer punto y más importante es el estudio y conocimiento de la obra. Si un coleccionista o particular quiere comprar una obra de un artista para él desconocido, debe acudir a un asesor.
  • En segundo lugar, debemos conocer la identidad del vendedor. En una subasta, feria o galería es algo muy sencillo. Sin embargo, en la compra venta entre particulares, es más complicado tener toda la documentación en orden. Si conocemos al vendedor, sabemos a quién acudir si surge algún problema o a quién reclamar.
  • Por otro lado, la documentación de la compra venta es esencial (factura, contrato etc.). Debemos tener en cuenta que el mercado español está muy poco regulado, hecho que no ocurre en otros países de Europa. En Francia, por ejemplo, se obliga a generar una factura en el momento de la compra de una obra de arte. Debe quedar claro qué obra se vende, el precio y las condiciones de la venta.
  • En cuarto lugar, se debe comprobar la afección que tiene la obra en la Ley de Protección del Patrimonio Histórico Español. Debemos conocer si a la obra le afecta la Ley de Patrimonio, ya que puede conllevar toda una serie de derechos y obligaciones. Si se trata de un Bien de Interés Cultural, la obra es inexportable, por lo que no puede salir del país. Esto afectará a la tasación. La obra pierde valor ya que en España el mercado es más débil que otros países europeos.

Un caso de actualidad en relación a un bien inexportable en nuestro país, fue el de Jaime Botín y su Picasso. Botín solicitó el permiso de exportación para Retrato de mujer joven (1903) de Pablo Ruiz Picasso, valorado en 26 millones de euros. La Junta de Calificación y Exportación de Bienes Culturales declaró que la obra era un BIC, al tratarse de una de las pocas obras de Picasso de esa etapa en concreto, y por lo tanto no podía salir del país. Botín ignoró las directrices del estado e intentó llevar el cuadro a Francia. El cuadro fue interceptado y se acusó a Jaime Botín de contrabando. Actualmente la sentencia ha decretado tres años y un día de prisión, la incautación del cuadro y la multa de 91 millones de euros. El cuadro se encuentra desde 2015, momento en el que se incautó la obra, en los almacenes del Reina Sofía, ya que según el artículo 29 de la Ley de Patrimonio Histórico de 1985:

“Pertenecen al Estado los bienes muebles integrantes del Patrimonio Histórico Español que sean exportados sin la autorización requerida”

Puedes leer la última noticia aquí.

  • El siguiente paso es pedir toda la documentación existente de la obra, catálogos razonados en los que aparece la pieza (siempre realizados por expertos en la materia), si ha formado parte de exposiciones, fotografías etc. Esta información nos ayudará a realizar una compra segura. Conservar toda esta documentación es primordial ya que se trata del pedigrí de la pieza. En el catálogo razonado aparece toda la información técnica de la pieza: la descripción, las medidas, la técnica o los materiales; si esta información está documentada indica que la compra es o puede ser segura.

En cuanto a los certificados de autenticidad hay que tener cuidado. Un certificado debe estar emitido por un experto reconocido en el mercado, y no siempre es fácil encontrarlos. Por ello, en ocasiones es más seguro asesorarse por un experto antes que confiar en un certificado de autenticidad. Muchas veces tienen validez, pero hay que investigar quién ha emitido el certificado o consultar al vendedor.

  • Conocer la procedencia de la pieza es muy importante. Debe estar intacta y poder seguir todo su rastro, si tiene lagunas no debería ser válida. Sobretodo en cuadros más modernos, el tener conocimiento del recorrido de la pieza nos aporta mucha seguridad.
Salvator Mundi, atribuido a Leonardo da Vinci (siglo XVI)

Un caso que dio la vuelta al mundo fue el del Salvator Mundi, atribuido a Leonardo Da Vinci. La obra alcanzó el precio más alto conseguido en una subasta, 400 millones de euros, en una puja organizada en Christie’s Nueva York. Todavía a día de hoy no se sabe a ciencia cierta si se trata de un original del artista o si por el contrario es una obra de taller, lo que bajaría considerablemente su valor. De hecho, la pieza fue adquirida por el príncipe de Arabia Saudí Mohammed bin Salman en 2017, pero no se conoce su paradero a día de hoy. El cuadro iba a formar parte de una muestra del museo del Louvre de Abu Dhabi durante septiembre de 2018. Sin embargo, dos semanas antes del inicio de la muestra fue cancelada. El experto en mercado del arte Kenny Schachter, afirma que ha localizado el lienzo en uno de los yates del príncipe, el Serene, donde permanecerá hasta que Arabia Saudí logre transformar la región de Al-Ula en un sitio cultural que atraiga a turistas internacionales.

  • Debe verificarse la autenticidad. Si antes de llevar a cabo la compra, el coleccionista tiene dudas sobre la originalidad de la pieza, puede someterla a un estudio físico llevándola a un laboratorio específico. Históricamente existen tres métodos para autentificar una obra de arte: la opinión del experto, los análisis científicos y la documentación de la obra.

En cuanto a los estudios físicos para la autentificación de una obra de arte hay dos tipos:

Los estudios sin toma de muestras: nos aportan información sobre la técnica de ejecución. Permite ver lo invisible al ojo humano.

El primero de ellos es la fotografía con luz ultravioleta. La antigüedad de los pigmentos tiene una fluorescencia particular. Cuanto más fluorescente es una zona pigmentada más antigüedad tiene. Esta técnica es muy útil para identificar los repintes, ya que siempre tendrán una fluorescencia menor.

El segundo estudio que podemos utilizar es la radiografía, que permite apreciar la técnica del artista, las pinceladas etc. Esta técnica atraviesa la pintura y deja visibles los cambios o arrepentimientos del artista. Al mismo tiempo permite ver el bastidor del lienzo. La radiografía es bastante utilizada para la detección de falsificaciones. Un falsificador no invierte su tiempo en realizar dibujos preparatorios bajo la pintura original. Si aparece una obra del siglo XVI sin dibujo subyacente o arrepentimientos, debemos plantearnos que puede tratarse de una falsificación.

El siguiente estudio es la fotografía de infrarrojos, que permite ver el dibujo subyacente con mayor precisión y los arrepentimientos del artista, lo que nos aporta muchísima información sobre los dibujos preparatorios.

Los estudios con toma de muestras: son estudios científicos en los que se extrae una micromuestra del pigmento o material que compone la pieza. Identificar los pigmentos nos permite aproximar la época en la que fue realizado el cuadro o descartar que sea original. Por ejemplo, si en un cuadro del siglo XVI encontramos azul de Prusia (pigmento que empieza a utilizarse a partir del siglo XVIII), sabemos que ese cuadro no puede pertenecer al siglo XVI.

  • Por último, debe verificarse el estado de conservación. En ocasiones es fundamental que la pieza se encuentre en muy buen estado. Conocer o preguntar sobre el estado de las piezas es un factor muy importante.

Como resumen, los puntos a seguir antes de comprar una obra de arte son:

  1. Conocer al artista y su obra, o asesorarse por un experto
  2. Conocer al vendedor
  3. Pedir la documentación de la compra-venta
  4. Conocer la ley vigente de protección del patrimonio histórico-artístico
  5. Tener toda la documentación disponible de la pieza
  6. Conocer la procedencia
  7. Verificar la autenticidad
  8. Verificar el estado de conservación

En conclusión:

El mercado del arte debe mejorar la transparencia para fomentar el coleccionismo. Cuanta más información más seguridad en la compra.

Según los datos actuales, el 30% de las obras en el mercado son falsas o están mal atribuidas, lo que afirma que la legislación en nuestro país no es la adecuada. Es necesario establecer una ley en el marco legislativo español que penalice las falsificaciones de obras de arte.

Información extraída de las clases impartidas en el Máster en Gestión del Mercado del Arte de la URJC y el Curso online en Invertir en arte de Wecollect. Puedes visitar la página del curso aquí.

Bibliografía de interés

  • Vico Belmonte, A., Palomo Martínez, J; Laguna Sánchez, M,P., La rentabilidad de las obras de arte. Estudio de los entornos propicios para la venta de bienes artísticos y de colección. Madrid, Dykinson, 2015

Webgrafía

Deja un comentario

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad