¿Cómo se tasa una obra de arte?

Cuando tenemos que enfrentarnos a la tasación de una obra de arte debemos tener en cuenta diferentes elementos. En primer lugar, es necesario saber qué es una tasación.

Una tasación consiste en realizar una prospección del mercado para aproximarnos al precio de una pieza.

Es decir, se busca un precio final y objetivo de la obra a tasar, por lo que se debe seguir todo un procedimiento. La tasación debe tomar como punto de partida los siguientes puntos:

El estudio debe realizarse dentro de un mismo mercado. No es lo mismo el mercado español que por ejemplo, el mercado londinense. Cuando realizamos la prospección de mercado deben tenerse en cuenta solo las obras similares a la nuestra, desechando el resto. Por último, la magnitud monetaria debe ser del mismo momento, al igual que la divisa, no podemos mezclar dólares y libras, sino que toda la tasación debe hacerse con el mismo sistema. Es decir, cuando nos enfrentemos a una tasación debemos trabajar siempre con:

Mismo mercado

Magnitudes monetarias de un mismo momento

Obras similares a nuestra obra a tasar

Misma divisa

Es importante saber que la única fuente objetiva de precios son los remates de subasta, aunque las estimaciones también son muy importantes. En otros espacios de venta de arte, como por ejemplo galerías, se obtiene una tasación muy subjetiva ya que el precio de la obra irá siempre en relación a lo que el galerista quiere por esa pieza.

¿Qué aspectos influyen en el precio de una obra de arte?

Los hay de dos tipos: los intrínsecos y los extrínsecos.

Intrínsecos

Autor: el reconocimiento del autor en el mercado del arte es un factor muy importante. Una obra puede ser del artista, del taller, atribuida al artista o de sus seguidores. Dependiendo del nivel en el que se encuentre tendrá una valoración u otra.

Tema: si hablamos de pintura, la temática que más demanda tiene son los bodegones, naturalezas muertas y paisajes, probablemente por su alto carácter decorativo, aspecto que no se encuentra en los retratos o en la pintura religiosa.

Técnica: la técnica es también un punto a tener en cuenta. No se valora igual un óleo sobre lienzo que una acuarela o una litografía, aunque presenten las mismas dimensiones y sean del mismo artista.

Conservación: el estado en el que se encuentra la pieza es muy importante. Es destacable señalar que las restauraciones bajan el precio de las obras, sobretodo las restauraciones del siglo XIX y XX. Por otro lado, si una parte importante de la obra, el centro de la misma o la firma del autor, se encuentran en muy mal estado, el valor bajará considerablemente, más de un 80%. Es conveniente mencionar, que una pieza se considera comerciable siempre y cuando conserve más del 25% de su integridad.

Dimensiones: por lo general, a mayor dimensión mayor precio, pero hasta un cierto punto. Los grandes formatos son difíciles de colocar en las casas de hoy en día, por lo que actualmente las obras más vendidas suelen ser de tamaño medio.

Extrínsecos

Legislación: dependiendo de la legislación vigente en cada país. En España, por ejemplo, las antigüedades tienen poca salida, ya que si un bien es declarado Bien de Interés Cultural, no puede salir de nuestro país.

Procedencia: si la pieza se ha expuesto en alguna institución o galería importante, o ha formado parte de la colección de un coleccionista de renombre, será un atributo a valorar en el momento de la tasación.

Modas o prestigio social: dependiendo del momento del artista, si se trata de arte emergente; o de una moda que ha puesto en alza un artista ya consolidado.

Pasos al enfrentarnos a una tasación

Paso 1: catalogación

El primer paso para realizar una correcta tasación es la catalogación de la pieza. Para ello debemos realizar una ficha técnica lo más detallada posible. En ella incluiremos toda una serie de puntos, que dependiendo de la información disponible deberemos ir rellenando. La tasación siempre debe ir acompañada de la siguiente ficha:

  • Fotografía en buena calidad de la pieza
  • Categoría de la pieza
  • Título
  • Técnica
  • Datación/época
  • País/ámbito geográfico
  • Dimensiones
  • Descripción (lo más detallada posible y que solo pueda aplicarse a nuestra pieza. Evitar generalidades. Debe hacer alusión a todas las características de la pieza y explicarlas siguiendo un estricto orden)
  • Clasificación razonada (que argumente todo lo mencionado anteriormente. Una descripción muchísimo más detallada de la pieza y su contexto en general)
  • Estado de conservación
  • Bibliografía

Paso 2: histórico de precios

Un vez realizada la ficha catalográfica podemos empezar a investigar cuál es el precio de esa pieza en el mercado. Para ello podemos acudir a diferentes plataformas con el objetivo de poder recopilar toda la información disponible y realizar el histórico de precios.

Paso 3: tasación

Una vez realizada la ficha de catalogación y el histórico de precios podemos poner en práctica los diferentes métodos de tasación.

Métodos de tasación

Existen varios métodos para la tasación de una obra de arte. El primer grupo es el de los métodos no analíticos. En este grupo se engloban dos sistemas que son en general los más utilizados.

Método ad impressionem

Es lo que se conoce como el “ojo de experto“. El tasador conoce a la perfección el nicho de mercado, cuáles son los precios de ese tipo de piezas, y fijándose única y exclusivamente en ella, es capaz de emitir un precio. Sin embargo, este método tiene poco fundamento ya que no genera documentación ni informes periciales.

Método de comparación cognitiva

Este método es más elaborado ya que tiene en cuenta toda una serie de factores. En primer lugar, estudia las ventas anteriores de piezas similares, por lo que es capaz de determinar cuál es el precio real de ese tipo de piezas en el mercado. En segundo lugar, se fija en su potencial demanda, en sus posibles clientes, estudiando en qué mercado es más factible vender la pieza.

En este método se trabaja mediante los atributos de nuestra pieza. Por ejemplo, se puede tener en cuenta la calidad artística, la conservación o estado de la pieza y lo conocido o no que sea el artista. Una vez establecidos los atributos de nuestra pieza, se estudia en qué medida han afectado al precio esos mismos atributos en otras piezas. Este segundo método es más fiable ya que genera toda una serie de documentación que puede presentarse al cliente, aportando así más seguridad.

Para llevar a cabo el estudio de mercado de la pieza a tasar podemos consultar múltiples plataformas. Desde las diferentes casas de subastas, siempre del mercado que queremos analizar, a páginas web como Artprice o Artned (necesaria suscripción). Lo importante es establecer un histórico de precios, ver la evolución de ese tipo de piezas y fijarse muy bien en los remates alcanzados.

El segundo grupo es el de los métodos analíticos. Estos métodos se realizan mediante fórmulas matemáticas que tienen en cuenta diferentes atributos y porcentajes que nosotros damos a las piezas. Mediante estas fórmulas se asegura que el precio de tasación sea lo más correcto posible. Sin embargo, aquí nos centraremos única y exclusivamente en los métodos no analíticos, ya que como hemos dicho antes, son generalmente los más utilizados.

Bibliografía de interés

Vico Belmonte, A., García Medrano, M,L., Pérez-Bustamente Yábar, D,C., (2008): “Problemática de la tasación: la pintura moderna y contemporánea. Picasso; periodos azul y rosa” en Estableciendo puentes en una economía global, p.44

Vico Belmonte, A., Palomo Martínez, P., Laguna Sánchez, P., (2016): La rentabilidad de las obras de arte: Estudio de los entornos propicios para la venta de bienes artísticos y de colección. Dyckinson-URJC, Madrid

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