Estudio de una colección-museo

El Museo Cerralbo

Introducción

El Museo Cerralbo es uno de los pocos ejemplos de palacio decimonónico madrileño que conserva su decoración original. Este palacete fue la residencia de Don Enrique de Aguilera y Gamboa, XVII Marqués de Cerralbo, su mujer Doña Inocencia Serrano y sus hijos.

Actualmente, se caracteriza por ser un palacio-museo que nos ayuda a conocer, en primer lugar, la vida de la aristocracia madrileña de finales del siglo XIX y principios del XX, y al mismo tiempo, la labor coleccionista llevada a cabo por el matrimonio, que llegó a atesorar una amplísima colección, abarcando todos los géneros artísticos. Entre su colección, encontramos una amplia variedad de pintura española e italiana, esculturas, dibujos, artes decorativas, fotografía, arqueología, armaduras y armería, entre otros.

Fachada del museo en el centro de Madrid

A día de hoy, se considera una de las colecciones privadas más importantes a nivel nacional, al atesorar un conjunto artístico importantísimo, al igual que valioso y completo.

Durante el siglo XIX, en España se vivió un periodo de grandes cambios sociales y culturales, que dieron paso al desarrollo del coleccionismo de obras de arte, y por lo tanto, a su mercado. El arte español estaba viendo una salida masiva de sus colecciones, lo que ponía en peligro la integridad artística de nuestro país. España, por su riqueza artística, era muy interesante para los coleccionistas extranjeros. Durante décadas se convirtió en un exportador, casi obligado, posiblemente por falta de medios de control para la vigilancia de los monasterios y yacimientos, de obras de arte.

El palacete fue construido entre 1883 y 1893 por los arquitectos Alejandro Sureda, Luis Cabello y Asó y Luis Cabello Lapiedra. Su diseño no fue concebido con el objetivo de convertirse en museo, ya que la intención del Marqués era legar su colección al palacio de San Boal de Salamanca; sin embargo, sí quería diseñar un espacio en el que poder visibilizar el total de su colección.

Antiguo palacio hoy convertido en museo, consta de cuatro plantas: semisótano, piso entresuelo, piso principal y buhardillas. En el semisótano y las buhardillas se encuentran actualmente el Salón de Actos, las oficinas, los almacenes y talleres de restauración. 

A la izquierda: salón de baile
A la derecha: escalera principal

En el Piso entresuelo es donde transcurría la vida de la familia. La planta tuvo que sufrir una remodelación, dando como resultado un cambio en su distribución, creando unas galerías en las que exponer la colección. Por ello, en este piso nos encontramos ante una recreación de los espacios y ambientes, y no ante una recuperación fidedigna, como sí ocurre en el Piso Principal.

En esta planta encontramos diferentes espacios, como el Recibimiento de verano y galería donde se expone en su mayoría pintura de temática religiosa; el Jardín, resultado de una recreación realizada en 1995 donde se exponen esculturas y bustos clásicos, recordando a los jardines italianos; y el Salón amarillo, cuya decoración de papel pintado forma parte de la decoración original del palacio y es el único que se conserva. 

El Piso principal es donde encontramos la armería y la sala árabe (con decoración neoárabe) en la que se exponen toda una serie de curiosidades y diferentes tipologías de objetos, al mismo tiempo que alberga las piezas exóticas y orientales de la colección. En el Salón estufa es donde se encuentran las piezas arqueológicas, al igual que en la Sala de las columnitas, donde pueden verse gran cantidad de objetos griegos, romanos, egipcios y etruscos. En este espacio también se encuentra expuesta la colección de pintura barroca de la escuela madrileña y la biblioteca. Al mismo tiempo, alrededor del patio interior, el Marqués distribuyó tres galerías con el objetivo de exponer mejor su colección y deslumbrar a sus invitados.

El coleccionismo en tiempos del Marqués de Cerralbo

Durante el siglo XIX, en España se vivió un periodo de grandes cambios sociales y culturales que dieron paso al desarrollo del coleccionismo de obras de arte, y por lo tanto, a su mercado. Para el patrimonio artístico español, las acciones llevadas a cabo por los coleccionistas privados fueron de gran importancia para su conservación y protección dentro de nuestras fronteras. En este momento, el arte español estaba viendo una salida masiva de sus colecciones, lo que ponía en peligro la integridad artística de nuestro país. España, por su riqueza artística, era muy interesante para los coleccionistas extranjeros. Durante décadas se convirtió en un exportador, casi obligado, posiblemente por falta de medios de control para la vigilancia de los monasterios y yacimientos, de obras de arte.

El coleccionismo en España surgió por el deseo de poseer y disfrutar objetos de gran belleza o cuyos valores representaran un momento importante en la historia. Como es de esperar, solo un grupo selecto de la sociedad, las clases altas, podían llevar a cabo estas prácticas. En este aspecto, la aparición de los grandes museos tuvo una gran influencia. Además, el siglo XIX se caracterizó por poner en marcha numerosas revoluciones: mayor acceso a la cultura, la creación de los museos y las academias, la aparición de nuevas investigaciones científicas y exposiciones universales, y finalmente, la prensa. Todo este bullicio se tradujo en la aparición de nuevos coleccionistas procedentes de la burguesía. 

El siglo XIX fue un momento en la historia de España caracterizado por las guerras, las desamortizaciones, la pérdida de bienes por parte de la nobleza y la carencia legislativa en cuanto a la protección del patrimonio. Esto supuso que muchas obras salieran al mercado a través de casas de subastas o anticuarios.

En este momento, encontramos grandes coleccionistas privados, amantes del arte y aficionados de la cultura, como Enrique de Aguilera y Gamboa, que ante las exportaciones que estaba sufriendo nuestro país, adquieren importantes obras en casas de subastas y galerías de todo el mundo, en un acto por afianzar su colección y recuperar obras de arte pertenecientes al patrimonio español. 

Origen y tipologías de la colección

El Marqués de Cerralbo era y es reconocido a día de hoy como un “erudito viajero”, interesado tanto en las antigüedades clásicas, como en la prehistoria y la arqueología más desconocida. Destacó como político, arqueólogo y coleccionista, cuyo deseo era reunir y mostrar una amplia colección de obras de especial relevancia, en busca de ese prestigio personal relacionado en su mayor parte con su labor en la salvaguarda del arte

La labor coleccionista recayó sobre la figura del Marqués, iniciándose en la numismática en el año 1875 y hasta 1914, cuando concluyó con la arqueología; casi 40 años dedicados al coleccionismo, de ahí que a día de hoy su colección sea tan sustancial. 

Fotografía de Enrique de Aguilera y Gamboa en una excavación arqueológica
ca. 1911

Una primera colección, reunida gracias a la venta de varias fincas rústicas, comprendía la biblioteca dedicada a la historia y el conocimiento, mobiliario, relojes, lámparas, micro-mosaicos, cerámicas, porcelanas europeas y orientales, tapices, armas, armaduras europeas, del Pacífico y norte de África, cuadros y dibujos renacentistas, barrocos y neoclásicos, objetos científicos y arqueológicos, monedas, medallas etc. Todo ello fue adquirido por diferentes vías: casas de subastas, compra directa de colecciones privadas -la colección del Marqués de Salamanca, con obras procedentes de la colección de José de Madrazo y el Marqués de Leganés o de la Casa de los Duques de Osuna, entre otros-, anticuarios y como obsequios de conocidos y amigos.

Una segunda colección, de su hijastro Antonio M.ª del Valle y Serrano (1846‑1900), I Marqués de Villa‑Huerta, destaca por sus piezas de mobiliario, lozas y porcelanas, renacentistas y barrocas, así como bustos y esculturas.

A todo ello se suma el amplio fondo documental y fotográfico de la familia procedente de su Archivo Histórico, que alberga unas 7.000 piezas, entre positivos y negativos. Ha de mencionarse que las fotografías que se conservan no fueron tomadas por el Marqués y su familia, sino que fueron adquiridas por ellos. 

La colección presenta un total de 37.000 piezas, siendo 23.800, piezas de numismática, lo que supone el 60% de la colección. Por otro lado, su colección arqueológica solo se ve representada por un 2%, con un número aproximado de 200 piezas. Estos porcentajes tan diferenciados se deben a la inmensa diversidad de piezas que presenta la colección. No nos encontramos ante una colección homogénea sino que se compone de piezas artísticas de muy diversa índole.

Colección de pintura

El siglo XIX fue un momento en la historia de España caracterizado por las guerras, las desamortizaciones, la pérdida de bienes por parte de la nobleza y la carencia legislativa en cuanto a la protección del patrimonio. Esto supuso que muchas obras salieran al mercado a través de casas de subastas o anticuarios. Por ejemplo, sabemos que el Marqués de Cerralbo visitaba con asiduidad la casa de subastas del Hôtel Drouot de París, donde adquirió pinturas y esculturas. 

La temática se va adaptando a los espacios. En las galerías del palacio predominan las pinturas de temática religiosa y los bodegones, mientras que los retratos se sitúan en la Sala de Billar y el Despacho. Finalmente, los temas mitológicos los encontramos en el Salón de Confianza y el Salón de Baile, seguramente al tratarse de piezas con más color, vivaces y festivas.

Su afición por la pintura se hizo presente al diseñar su palacete inspirándose en las grandes pinacotecas italianas, que tanto llamaron su atención en sus viajes. Esta inquietud por el género pictórico hizo que adquiriera piezas de grandes maestros españoles como Francisco de Zurbarán o José de Ribera, pero también de otros artistas europeos como Tintoretto o Anton Van Dyck. 

La Virgen con el niño
Anton Van Dyck
1621-1622

De su colección pictórica, casi la mitad pertenece a artistas españoles, predominando los siglos XVII y XVIII. Entre sus pinturas del siglo XVI destaca la figura de El Greco y su San Francisco en éxtasis. Del siglo XVII podemos destacar la obra de Zurbarán, La Inmaculada o La Piedad de Alonso Cano.

A la izquierda: San Francisco en éxtasis de El Greco (1600-1605)
A la derecha: La Inmaculada de Francisco de Zurbarán (1640)

La temática se va adaptando a los espacios. En las galerías del palacio predominan las pinturas de temática religiosa y los bodegones, mientras que los retratos se sitúan en la Sala de Billar y el Despacho. Los temas mitológicos los encontramos en el Salón de Confianza y el Salón de Baile, seguramente al tratarse de piezas con más color, vivaces y festivas.

La colección del siglo XVII es más variada en cuanto a los géneros: retratos, bodegones, pintura religiosa, alegorías y marinas, destacando artistas de la talla de Mariano Salvador Maella o Paret y Alcázar. Finalmente, la pintura del siglo XIX se ve representada por la figura de Vicente López, entre otros artistas. 

En el gráfico podemos ver el total de obra pictórica de la escuela española. Como vemos, predomina la temática religiosa, sin embargo los bodegones y retratos son también una parte importante de la colección. 

Colección de escultura 

La colección de escultura del museo se compone de numerosas esculturas en bronce, mármol, granito y alabastro. Podemos encontrarlas tanto en el interior del edificio como decorando el jardín exterior. La colección presenta retratos, escultura mitológica y exótica, así como pequeños elementos decorativos o tallas religiosas. 

En el caso de la escultura no nos centramos en diferenciar aquellas que pertenecen a la escuela española sino que se ha llevado a cabo un gráfico que refleja las diferentes tipologías que podemos encontrar en la colección. Así pues, vemos como el 49% de la colección de escultura son retratos y el 25% escultura mitológica. El resto de temáticas están también representadas pero en menor medida. 

Colección arqueológica

La colección de objetos arqueológicos es relativamente pequeña, con tan solo doscientas piezas. Sin embargo, representa todas las etapas históricas hasta la Edad Media, prestando especial atención a las culturas mediterráneas

La colección se compone por objetos de uso, ajuar doméstico, armas, cerámicas campaniformes etc. De época ibérica, conserva armamento, objetos de adorno, indumentaria y votivos.

Sin embargo, el peso de esta colección son las piezas griegas y romanas: vasos de figuras rojas y negras, cerámicas etruscas y romanas, vidrio y mármoles. La pieza más destacable de la colección arqueológica es la Diana Cazadora, una pequeña escultura votiva de época romana procedente de Clunia, Burgos. 

De época visigoda se conservan objetos e indumentaria, al mismo tiempo que también podemos encontrar piezas medievales islámicas.

Colección de dibujos y estampas

La colección de dibujos, conformada por 700 ejemplares, destaca por su calidad y variedad de artistas representados. En ella podemos encontrar, sobretodo artistas españoles, franceses e italianos, pero también holandeses y flamencos. Los dibujos disponen de una sala específica para su exposición, el Pasillo de Dibujos del Piso Principal. Sin embargo, las obras que aquí se exponen -un total de 80 dibujos- no son los originales, sino reproducciones de alta calidad. Los dibujos, al tratarse de piezas tan delicadas, se conservan en un almacén, donde los parámetros de conservación preventiva están altamente controlados con el objetivo de que no se deterioren.

La mayoría de la colección fue adquirida en el siglo XVII por el Marqués en las subastas del Hôtel Drouot de París, lo que explicaría la cantidad de dibujos franceses. Entre los más destacados, podemos mencionar el dibujo de Francisco de Goya y Lucientes, Coche barato y tapado. Goya empleó aquí una nueva técnica, el lápiz graso, utilizado para dibujar la piedra litográfica. Por otro lado, podemos mencionar también el dibujo preparatorio Danzantes y grutescos de José del Castillo, un boceto para la decoración pictórica del Salón Pompeyano del Palacio de los Borbones en El Escorial. 

Coche tapado y barato
Francisco de Goya y Lucientes
1824-1828

En cuanto a la colección de estampas, el museo dispone de un total de 1.400 ejemplares. A día de hoy, aún se encuentra en proceso de catalogación, sin embargo, ya pueden vislumbrarse dos grupos bien diferenciados: las estampas de la colección, que responden a los intereses de Enrique de Aguilera, y las estampas que fueron acumuladas por la familia con el paso de los años. De esta colección, podemos destacar Estudio de desnudo de José López Enguídanos

Colección de cerámica

La colección de cerámica se compone de piezas elaboradas en talleres y fábricas de alto prestigio: Talavera, Meissen, Buen Retiro; junto a otras procedentes de China y Japón. Al mismo tiempo, se conservan de todas las tipologías: jarrones, vajilla, cajitas; y de todas las épocas, desde el medievo hasta el siglo XIX.

Colección de monedas

La numismática presenta la parte más importante de la colección con un conjunto de 23.000 monedas. Sobretodo encontramos piezas antiguas; monedas griegas, fenicias, romanas, hispánicas, hispanomusulmanas y bizantinas, entre otras; junto a monedas de época moderna y contemporánea. Sin embargo, casi la mitad de la colección pertenece a la moneda imperial romana

En cuanto a la moneda bizantina, que difícilmente se encuentra en colecciones privadas españolas, encontramos representación en esta colección, con casi cien ejemplares conservados. La moneda medieval, hispanomusulmana e hispanocristiana están menos representadas. 

Finalmente, las monedas modernas y contemporáneas pertenecen a la colección recogida en los viajes de Enrique de Aguilera y su familia por Europa, América, Asia y África, desde el siglo XVI hasta al XX.

Colección de mobiliario

El mobiliario nos acerca a la posición social de los propietarios del palacete. Su colección nos muestra los gustos y la moda del momento a través de mesas, espejos, consolas, vitrinas y espectaculares lámparas.

Colección de tejidos

Los tapices se utilizaban como revestimiento mural durante la Edad Media, compartimentando y resguardando del frío las húmedas y frías salas de los palacios. Por otro lado, se utilizaban como elemento decorativo al vestir los muros y considerarse un signo de prestigio y riqueza. Eran objetos de lujo por lo que todos los palacios debían disponer de ellos en sus salones.

En la colección del museo Cerralbo contamos con tapices del siglo XVI y XVII. Uno de los tapices más característicos y mayor estudiados de la colección es el tapiz de Escipión derrotando a Aníbal. Realizado en Bruselas en el siglo XVI, representa dos escenas bien diferenciadas. A la izquierda aparece Escipión y Aníbal, arrodillado ante él en actitud de reconocer su derrota. A la derecha se representan el final de la batalla. 

El siglo XVI en Flandes se caracteriza por el deseo de vuelta a la Antigüedad. Por ello, van a realizarse tapices cuya temática gira en torno al Mundo Clásico, de carácter histórico y mitológico. El Marqués de Cerralbo, muy interesado en este mundo, hecho que quedó reflejado en sus viajes por Italia y Turquía, adquirió piezas que representaran alguna de estas temáticas. 

Colección de fotografías

Las fotografías que se conservan en el museo son aquellas reunidas por el marqués y su familia entre 1885 y 1922. Se forma de un total de mil negativos sobre placa de vidrio y tres mil quinientos positivos en papel

En cuanto a la temática pueden diferenciarse cuatro grupos: fotografía familiar, viajes -arte y cultura-, fotografía política y científico arqueológica. Sobretodo podemos encontrar fotografías de familiares -retratos- y algunas fotografías de fotógrafos consagrados como J. Laurent. 

Colección de objetos

En el apartado de objetos hemos agrupado toda una serie de elementos de uso que forman parte de la colección. El primer gran grupo, con un total de setecientas piezas es la armería, con la que se refleja la evolución de la guerra desde el siglo XV al XIX.

En cuanto a su biblioteca, el marqués coleccionó gran cantidad de libros que fue adquiriendo en casas de subastas y librerías, convirtiéndose en un auténtico bibliófilo. En su biblioteca podemos encontrar diferenciadas dos temáticas, por un lado los libros relacionados con sus investigaciones en arte, historia y arqueología, y por otro, libros como objeto de belleza y gran valor histórico que adquirió tanto en España, Francia e Italia. Entre sus fondos encontramos desde los incunables del siglo XV, hasta los impresos de comienzos del siglo XX. 

En cuanto a su colección de medallas, el museo almacena una amplísima colección. Las más antiguas pertenecen al siglo XVI, sin embargo, otra gran parte se conforma por las medallas otorgadas al marqués como premio a sus méritos.

Finalmente, y para concluir con este breve estudio de las diferentes tipologías de colecciones que alberga el museo, debemos comentar la colección de relojes. Esta colección no se ve representada por artistas españoles ya que todos los relojes pertenecen a la relojería inglesa y francesa. Encontramos relojes de múltiples tipologías, sin embargo, sabemos que esta colección no respondía al afán coleccionista del marqués, sino que eran un simple elemento funcional y decorativo.

Incremento y catalogación de las colecciones 

Como ya se ha comentado, la colección del Museo Cerralbo comprende la Colección Cerralbo, que fue legada al estado en 1922 y la Colección Villa Huerta legada en 1927. Apenas se dispone de documentación de la procedencia de las piezas y por lo tanto no tenemos información de su compra o el precio que llegaron a pagarse por ellas. Sin embargo, sí sabemos que las piezas se compraron a partir de 1876, una vez que el Marqués vendió una de sus fincas rústicas heredadas, con cuyos beneficios adquirió gran cantidad de piezas artísticas. En este momento es cuando el Marqués acudió varias veces a las subastas del Hôtel Drouot de París. Finalmente, en 1883, el Marqués adquirió una colección de cincuenta pinturas de la testamentaría del Marqués de Salamanca. 

En la actualidad, incrementar las colecciones del Museo Cerralbo está supeditado al hecho de que debe respetarse el carácter propio del palacio. La colección es cerrada y se expone en el Gran Portal, la Escalera de Honor y el Piso Principal; espacios que no permiten incorporar nuevas piezas que puedan alterar el diseño. Sin embargo, se admite incrementarlas siempre y cuando las piezas tengan relación con el Marqués y su familia, sus obras o actividades intelectuales. Para ello, el museo tiene una serie de criterios de selección: la relevancia histórica y artística de la pieza o documentación que ayude en la catalogación de los objetos, además de un estado de conservación adecuado

Normalmente las adquisiciones suelen realizarse mediante donaciones o legados de particulares, aunque también mediante compra. La última donación al Museo es un cuadro de José de Madrazo del retrato de la hermana del Marqués. 

Por otro lado, la catalogación de los fondos de la colección sigue siendo uno de los objetivos del museo. La actualización de la información es de vital importancia para las investigaciones que vayan a realizarse en relación a los bienes que conserva el museo. Estas actualizaciones se llevan a cabo mediante la revisión de datos, la aportación de nueva información sobre piezas u autores, las dataciones etc.

Actualmente, el museo tiene en marcha procesos de revisión de las colecciones de pintura, dibujo, artes decorativas y arqueología, además de documentos y fotografías del Archivo Histórico. El resultado de estas investigaciones se difunden a través de publicaciones especializadas o mediante las actualizaciones que van incorporándose al catálogo colectivo de la Red Digital de Colecciones de Museos de España. 

Bibliografía

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