Vida y obra pictórica de Rafael Sanzio

Vida y obra pictórica de Rafael Sanzio

Rafael Sanzio, es uno de los grandes maestros del renacimiento italiano. Nació en Urbino en 1487, convirtiéndose en el artista de mayor prestigio durante las dos primeras décadas del siglo XVI, por delante incluso del propio Miguel Ángel. Aún muriendo a la corta edad de 37 años, a causa de la peste, Rafael nos dejó un legado pictórico inmenso, que intentaremos resumir de la mejor forma posible.

Autorretrato de Rafael Sanzio

Presunto autorretrato de Rafael
1504-1506
Galería Uffizi, Florencia

Rafael, ​supo asimilar las enseñanzas de los maestros, dándoles forma y creando un modelo de belleza basado en el equilibrio y la armonía de las composiciones.

Su obra pictórica está considerada como la mejor representación de la perfección del renacimiento, es decir, del clasicismo. Ese ​gusto por la armonía, la elegancia, la dulzura, el tratamiento del color y el dibujo le convierten en uno de los ejemplos más claros de pintor academicista​, siguiendo las normas que claramente emanan de la pintura anterior.

De los maestros del quattrocento aprende el vocabulario básico. Los que más le influyeron fueron Leonardo da Vinci y Miguel Ángel. En una primera etapa puede verse a la perfección la influencia de uno de los maestros del siglo XV, Perugino, pero integrada en esa relación con los otros dos maestros.

Lo que asimila mejor o hereda de Leonardo es la forma de tratar el color, el sfumato -luces y sombras- y también algunos modelos. Lo que hereda de Miguel Ángel, sobretodo en la última etapa en Roma, es el interés por el cuerpo humano, por la grandiosidad, la terribilitá que vemos en algunas de sus últimas obras. Se ha especulado, que de haber vivido más años, también Rafael hubiera evolucionado hacia un estilo más propio.

Para él, el arte tenía sentido si perseguía el ideal de belleza propuesto por la filosofía de los neoplatónicos. Como ya hemos comentado, nace en ​Urbinoen 1483​. Su padre, Giovanni Santi, tenía un taller de pintura; era un personaje muy apreciado en la corte de los Montefeltro al trabajar en la decoración del palacio de la corte. Rafael respira ese ambiente elegante, culto y humanista desde su niñez.

A los 12 años queda huérfano y pasa bajo la tutela de un tío sacerdote. Rafael, que ya había manifestado ciertas habilidades para el ejercicio de la pintura, decidió seguir su aprendizaje y entrar en el taller de ​Timoteo Vitti​, un joven pintor con el que siguió avanzando.

Primera etapa artística (1495-1504)

Urbino y Perugia

Su primera etapa abarca desde 1495 a 1504. Comienza con un aprendizaje en Urbino, continúa en Perugia con Il Perugino y finaliza con su traslado a la ciudad de Florencia.

Timoteo Vitti, siendo consciente de las cualidades artísticas de Rafael, le alienta a que abandone Urbino y marche con algún maestro con el que poder evolucionar.

En esos momentos, en Perugia está ​Il Perugino​, un artista ya de reconocido prestigio con un taller abierto. A instancias de Vitti, Rafael marcha a Perugia y entra en su taller, lo que sin lugar a dudas marcará al artista en sus primeras composiciones.

Bautismo de Cristo de Il Perugino

Bautismo de Cristo
1502-1512
Il Perugino
Galería Nacional de Umbría, Perugia

Sus obras, en muchos casos, son de gran similitud formal y técnica. Il Perugino presenta un estilo pictórico de suave entonación, con unas composiciones simétricas y armoniosas, siguiendo la línea del gran maestro Leonardo.

Las primeras obras de Rafael como pintor independiente se fechan a partir de 1502, cuando contaba solo con 19 años. En su Crucifixión (1502-1503), considerada durante muchos años de Il Perugino, vemos como Rafael tenía aún una gran dependencia del maestro en cuanto a la composición. Sin embargo, Rafael reduce el número de figuras al pie de la cruz.

A la izquierda La Crucifixión (1502-1503) de Rafael.
A la derecha La Crucifixión de Il Perugino.

En su obra, El sueño de un caballero, se aprecian las bases sobre las que se va a asentar la pintura de su primera etapa: composiciones simétricas, amplias perspectivas, figuras en suaves movimientos y modelados y rostros redondeados. En esta obra, el eje toma como simetría el árbol, sobre el que se apoya el joven soldado.

El sueño del caballero, Rafael Sanzio

El sueño del caballero
1505-1505
Rafael Sanzio
National Gallery, Londres

La culminación de todo ese avance la tenemos recogida en Los desposorios de la Virgen, la última obra antes de abandonar Perugia y marchar a Florencia. Realizada para una familia de la región, los Albizzi, refleja a la perfección la elegancia de las figuras y la elección del paisaje. La composición se divide por la arquitectura del fondo, un templo clásico de planta centralizada. Adaptando la forma circular del templo se disponen las figuras, realizando un ligero círculo que se desarrolla con gran maestría y armonía.

La obra se asemeja mucho a los desposorios de Il Perugino. Sigue muy de cerca el modelo del maestro pero enriqueciéndolo y mejorándolo, aportando una mayor amplitud y creando una visión más armoniosa con la arquitectura del fondo. Da mayor amplitud creando una unión más armoniosa entre la arquitectura y el hecho que tiene lugar.

A la izquierda, Los desposorios de Il Perugino de 1448.
A la derecha, los desposorios de Rafael de 1504.

Segunda etapa artística (1504-1508)

Florencia

En 1504 viaja a Florencia, donde coincide con Leonardo y Miguel Ángel, aunque por poco tiempo. Va a asimilar muy pronto la influencia de esos maestros, perfeccionando su estilo y mejorando el uso del color, al mismo tiempo que sus figuras van tomando un carácter más protagónico.

Del mismo modo, perfecciona la técnica del sfumato, que va a utilizar ampliamente para dar mayor sutileza a las carnes. Il Perugino siempre usaba esa luz luminosa del amanecer, sus pinturas son siempre con una luz muy tenue, clara, que va emergiendo. Esa luz permanece todavía en las obras de Rafael, aunque poco a poco irá liberándose de su influencia.

En esta etapa, tuvo gran éxito por sus vírgenes con niños. Madonnas de suave mirada en las que embellece el modelo, un modelo que las hace parecer ideales. Utiliza un dibujo bastante acabado y un color suave. Un ejemplo de ello es su Madonna del Gran Duque de 1505. Gracias a la restauración a la que se sometió la pintura, luce ese espléndido aspecto, lo que nos permite constatar algo que en imágenes anteriores no aparece, y es ese pequeño halo de santidad, que en estos momentos, Leonardo acostumbra a colocar sobre la cabeza de la Virgen y del niño. Esta Madonna, constata la influencia de Leonardo en el uso del color. Rafael suprime todo elemento decorativo que puede distraer la atención del espectador. El niño, está agarrado por su madre de forma maternal y dirige la mirada al espectador, rompiendo la composición cerrada.

Madonna del Gran Duque

Madonna del Gran Duque
ca. 1505
Rafael Sanzio
Palacio Pitti, Florencia

Son también de esta etapa La Virgen del Jilguero o La Bella Jardinera, obras variantes de una misma tipología. Sus composiciones tienen su precedente en la Virgen de las Rocas de Leonardo.

A la izquierda, la Bella jardinera (1507) de Rafael.
A la derecha la Virgen de las rocas (1483) de Leonardo.
Ambas en el Museo del Louvre.

Es en Florencia donde va a iniciar su carrera como retratista. En este momento el retrato es un género muy importante ya que todas las grandes familias italianas quieren ser retratadas. Rafael funde el dibujo y la belleza del color. En La dama del unicornio, de 1506, la actitud de la joven nos recuerda a la Gioconda. La posición es la misma, aunque vemos como Rafael concede mayor importancia a la figura que al paisaje. Lo mismo ocurre en sus retratos de Agnolo y Magdalena Doni, de 1506 y 1507. En estas obras lo importante es la figura, que gracias a un preciso dibujo y un color aplicado de forma magistral, consigue alcanzar esas grandes calidades textiles.

La dama del unicornio de Rafael Sanzio

La dama del unicornio
1506
Rafael Sanzio
Galería Borghese, Roma

Tercera Etapa artística (1508-1520)

Roma

En su última etapa, por mediación de Donato Bramante, Rafael se traslada a Roma. El Papa accedió a que interviniera en la decoración de los palacios pontificios. Il Perugino había trabajado en los palacios y se ganó el respeto del Papa. Ambas opiniones, la de Il Perugino y Bramante, convencieron a Julio II para que le realizara el encargo de la decoración de la Estancia de la Signatura, espacio en el que el Papa realizaba los decretos del tribunal eclesiástico.

Las cuatro paredes que configuran esta estancia están decoradas con pinturas, por lo que se trata de un programa complejo. En él no solo participó Rafael, sino varios de sus discípulos. Sin embargo, la decoración no la creó Rafael, sino que los programas le fueron determinados por la corte humanista que rodeaba al papado, en función de lo que se quería resaltar públicamente. En esta estancia se exaltan los pilares en los que se apoya la doctrina neoplatónica.

Las pinturas se adaptan al tamaño de la arquitectura. En los lados mayores se representan los temas más importantes. En los menores, vemos la habilidad de Rafael para adaptar los temas a la propia arquitectura. Se representa el bien, la verdad y la belleza. La verdad (en los muros mayores) está representada por dos episodios -la verdad teológica y la verdad filosófica (de los saberes clásicos). En los muros menores, surge el bien apoyado en la jurisprudencia -la justicia- y frente a ella la Belleza, identificada con la poesía.

La primera que se pintó fue El triunfo de la Eucaristía (la verdad teológica) en dos registros, en forma semicircular, simulando el ábside de una iglesia. Es una composición perfectamente ordenada en torno a un eje de simetría en el que se sitúa la Santísima Trinidad. Lo que vemos es la exaltación del triunfo de la fe a través de la eucaristía. Las fisonomías son retratos de personajes de la corte, amigos del pintor etc. En esta pintura podemos ver las características propias del estilo clasicista: orden, claridad, proporción y perspectiva monumental.

El triunfo de la Eucaristía
1509
Rafael Sanzio

El triunfo de la Eucaristía
1509
Rafael Sanzio

Tras esta verdad teológica viene ​La Escuela de Atenas (alegoría de la filosofía). Se exalta el saber clásico con la representación de las artes liberales. A través de los diferentes instrumentos podemos ir viendo la filosofía, la arquitectura, la astronomía, las matemáticas etc.

La escuela de Atenas

La escuela de Atenas
1509
Rafael Sanzio

Rafael, al igual que estaba haciendo Miguel Ángel en la Sixtina, está creando un espacio pictórico en el que engloba las tres artes (pintura, escultura y arquitectura). El eje de simetría pasa entre las figuras de Platón y Aristóteles (llevan en sus manos dos libros). Platón, que se representa con el retrato de Leonardo, levanta el dedo hacia arriba señalando el mundo de las ideas, mientras que Aristóteles señala hacia abajo -la reflexión de lo terrenal-. Platón sostiene el ​Timeo y Aristóteles su ​Ética, sus dos obras más representativas. Se representan los padres de la ciencia moderna -Pitágoras, Euclides etc-. En esta obra se autorretrata el mismo Rafael, mirando hacia el espectador, queriendo perpetuarse entre todo ese elenco de sabios.

Detalle del autorretrato de Rafael

Detalle del autorretrato de Rafael

A la derecha de la escuela de Atenas tenemos ​La belleza, representada por el Parnaso, la alegoría de la poesía, presidido por Apolo y las musas. Rodeados de poetas y literatos, podemos identificar a Dante, Homero y Virgilio. Bajo ellos Horacio, Petrarca y la poetisa Safo.

La Belleza, Rafael Sanzio

La Belleza (el Parnaso)
1509
Rafael Sanzio

En el muro de El Bien o alegoría de la jurisprudencia, la composición se adapta a la ventana. Aparecen la jurisprudencia, en la parte superior a modo de Luneto. Vemos la fortaleza, la prudencia y la templanza, virtudes que deben ser ejercitadas para la conducción del bien, tanto en el ámbito civil como en el eclesiástico.

el Bien o alegoria de la jurisprudencia, Rafael Sanzio

El Bien o alegoría de la jurisprudencia
1509
Rafael Sanzio

La segunda estancia que decora es la Estancia de Heliodoro (1511-1514). Si la decoración de la anterior trataba de exaltar la filosofía neoplatónica, aquí se persigue la glorificación del papado. Se trata de la sala de estudio de Julio II, la antecámara de la anterior, donde trabaja alrededor de 3 años. En esta ocasión la temática se pone en relación con las vicisitudes que atravesaba el papado en estos momentos; las luchas del papado por el dominio de Europa.

En esos años (1511), Agostino Chigi le encarga la decoración de la Villa Farnesina. Aquí es donde lleva a cabo su conocida Logia y triunfo de Galatea. Años más tarde, uno de sus discípulos, Giulio Romano, realiza la Logia de Psique y Cupido.

Triunfo de Galatea, Rafael Sanzio

Triunfo de Galatea
1511
Rafael Sanzio

Uno de sus últimos encargos es la​ Logia del Papa León X, denominada la ​Logia Rafael. León X va a mandar decorar sus aposentos más íntimos. En la Logia, la decoración está en relación con los gustos del papa (la arqueología, el mundo antiguo, el arte clásico). Los motivos están inspirados en la Domus Aurea de Nerón, una casa que había sido descubierta en el siglo XV y cuyas pinturas sirvieron de ejemplo y de inspiración en ese anhelo por recuperar la pintura antigua.

Los temas representados alternan esas decoraciones a la antigua con temas del Antiguo testamento -desde la creación del mundo hasta episodios más avanzados-. Solo la última tiene pinturas relativas al Nuevo Testamento -el Nacimiento, el Bautismo y la Cena-. Vemos cómo se pone de manifiesto la concordatio entre el mundo clásico y la cultura pagana.

Estas pinturas tienen una fuerte intervención del taller. Entre los artistas más destacados está Giulio Romano, el director de las obras. El modelo diseñado aquí es un modelo que va a tener gran fortuna para la arquitectura y decoración posterior, sobretodo en el siglo XVIII-XIX, cuando la figura de Rafael toma gran relevancia.

A nivel de pintura de caballete Rafael sigue con sus madonnas. Lo vemos en su Madonna del Alba (1511) y su Madonna de la silla (1514). Si las comparamos con las florentinas, son más monumentales, aunque no abandonan esa representación de la Virgen -el modelo juvenil-. Nos llama la atención la ​Madonna de la Silla, su composición se hace más monumental, prescinde del paisaje y se adapta al tondo -a la forma circular-. No es habitual en este tipo de pinturas la indumentaria de esa joven -tocado un poco oriental-, amorosamente acogiendo a Cristo en su seno con la figura de Bautista al lado. Tenemos constancia de que Rafael había quedado impresionado en una de sus salidas, al ver a una mujer sentada en la calle.

Madonna de la silla, Rafael Sanzio

Madonna de la silla
1514
Rafael Sanzio
Palacio Pitti, Florencia

También va a recibir encargos de mayor envergadura, grandes cuadros de altar para decorar capillas. De esta tipología destaca su ​Madonna Sixtina (1512-1513), una pintura de grandes proporciones que fue considerada en el siglo XVIII como la expresión más perfecta del arte clásico de Rafael; monumental y sencilla. Estaba destinada a ocupar el retablo de la Iglesia de San Sixto. El esquema compositivo muestra más movimiento que las obras anteriores. En la pintura de Rafael se hace cada vez más evidente el movimiento. El paisaje ha sido sustituido por un gran cortinaje verde, de forma casi teatral, en el que se inscribe la figura de la Virgen.

Madonna Sixtina, Rafael Sanzio

Madonna Sixtina
1512-13
Rafael Sanzio
Gemäldegalerie Alte Meister de Dresde

Por otro lado, su Madonna del pez (1513-1514) fue un modelo ampliamente repetido por muchos de sus discípulos. Llama la atención el equilibrio, la fuerza. La Virgen está acompañada por San Jerónimo, el arcángel Rafael y Tobías. La pintura es fruto de un encargo para el Monasterio del Convento de Nápoles. A mediados del siglo XVIII fue comprada por un Español, el Marqués de Carpio, para Felipe IV. La tenemos registrada en los inventarios del Alcázar antes de que se incendiara.

Madonna del pez

Madonna del pez
1513-14
Rafael Sanzio
Museo del Prado

La ​Sagrada Familia de la Perla (1517-1519), concluida por Rafael pero con una importante participación de Giulio Romano, es una de las últimas obras del artista donde se presta especial atención a la luz, dándonos esas tonalidades casi tenebristas, que cada vez tienen más protagonismo en la obra de Rafael -se abría a un nuevo desarrollo de la pintura, la paleta y el color-.

En la ​Sagrada Familia del Roble (1518-1519), llevada a cabo por Rafael y Giulio Romano tenemos una composición completamente diagonal. La mano de Rafael aquí es más visible -suavidad, belleza en el rostro, delicadeza, color más cálido-. Por suerte para nosotros, la obra llegó a España por un particular de Felipe IV.

A la izquierda, Sagrada familia de la perla (1517-1519), Rafael Sanzio
A la derecha, Sagrada familia del roble (1518-1519), Rafael Sanzio
Ambas en el Museo del Prado

Los retratos de su etapa en Roma muestran ese lujo y refinamiento en el que se mueve el artista, focalizados en torno a la curia papal o a aquellos personajes más directamente relacionados con el ambiente humanista.

En Retrato de un cardenal (1510), nos presenta un personaje cuya expresión -la mirada de un personaje astuto- estaba en relación con la corte pontificia. Sigue el modelo habitual de retratos de este momento, el de medio busto; una actitud y cuerpo ligeramente vuelto y el rostro hacia el espectador. Junto a esas calidades y esa expresión, encontramos el magisterio en la técnica de Rafael, que consigue pintar la capa roja de seda, dándole unos brillos característicos; contrastando con la manga, que asoma bajo ella, blanca. Este tipo de retrato será continuado por grandes maestros.

Junto a los retratos de los pontífices tenemos el retrato de uno de los grandes humanistas del momento: Baldassare Castiglione (1514-1515). Amistad de juventud, Rafael consigue expresar a través de los rasgos, la actitud y los ropajes, el carácter y talante que corresponde con la imagen del perfecto cortesano. Utiliza una paleta muy reducida -negros, grises- pero consigue transmitir a través de los escasos tonos, sensaciones anímicas, materiales, destacando el volumen textil de su ropaje. Consigue muy bien las sombras y los brillos, por lo que se considera una de las joyas del Museo del Louvre.

Baldassare Castiglione

Baldassare Castiglione
1514-15
Rafael Sanzio
Museo del Louvre

En los retratos femeninos de esta etapa, cabe destacar ​La Velata (1515-1516) o La Fornarina (1518-1519), la hija del panadero (retrato de la amante de Rafael). Semejanza en el rostro de ambas así como en la pedrería que adornan los tocados (quizás estamos ante la mismo modelo). ​

La Velata sería un retrato público, por lo tanto más clásico, de medio cuerpo, con una actitud y pose que siguen la estela de Leonardo. En el caso de LaFornarina, nos sorprendre la desnudez de la joven. Se justificaría si se tratara de un retrato privado, realizado para él mismo. El gesto de firmar en el brazalete, refleja la estrecha relación que tenía con la joven.

La fornarina, Rafael Sanzio

La Fornarina
1518-19
Rafael Sanzio
Galería Nacional de Arte Antiguo, Roma

El 6 de abril de 1520, Rafael fallece cuando estaba inmerso en la pintura de ​La Transfiguración, que será concluida por Giulio Romano. Fue encargada por Giulio de Médicis para llevársela a la Catedral de Narbona, aunque nunca llegó a salir de Roma.

Rafael fue enterrado con todos los honores. Sus funerales fueron multitudinarios, toda la curia y la sociedad romana asistieron a ese último homenaje. Sus discípulos llegaron a adaptar tan bien el estilo del maestro que a veces se hace realmente difícil diferenciar las obras de Rafael y las de sus colaboradores.

Bibliografía

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